Las jardineras colgantes pueden ser una gran oportunidad para aprovechar espacios de la terraza, los balcones o áreas abiertas a la luz solar en la casa. En donde se instalen su aspecto flotante alegrará el ambiente.

Son muchas las que se venden, desde las más básicas, un bolsón de plástico con múltiples bolsillos para almacenar las macetas y que se puede colgar de un par de clavos, hasta soportes rústicos de hierro forjado para cuencos de cerámica.
Las jardineras colgantes constan básicamente de los continentes para las plantas y el material que les permitirá mantenerse a cierta altura. Los primeros pueden ser piezas de arcilla, cemento, vidrio, fibras vegetales, plástico y materiales reciclados. Los segundos pueden ser de metal, estructuras de madera, tramas de soga, cadenas, alambre o clavos y ganchos.
El diseño se basa en la organización que le vamos a dar a las partes de la jardinera, creando líneas horizontales, verticales, oblicuas o mixtas con los recipientes. También pueden hacerse como una sucesión de continentes de mayor a menor tamaño, desde arriba, para aprovechar la caída del agua. Conectadas a una bomba de acuario no será necesario subirse a una escalera para regar las plantas.
Implementar una jardinera colgante puede ser muy sencillo, basta contar con la sección de un canalón o bien con un tubo de PVC cortado por la mitad. Sólo hay que asegurarnos de contar Con tapas para cada lado. A 20 cm de cada extremo se taladra un agujero en ambos bordes para colocar las amarras o cadenas que la sujetarán del techo. A cada tapa se le hace tres agujeros para filtrar el agua sobrante. A continuación se prepara la tierra, siendo recomendables el sustrato de coco y el humus de lombriz en las mismas proporciones.
