La decoración es la etapa más importante para crear espacios únicos, originales y que cuenten con un toque personal. No basta pintar las paredes o empapelarlas para conseguir el efecto deseado, por ello la nueva tendencia en diseño coloca a los vinilos adhesivos como la alternativa más práctica y eficaz.

Vinilos Decorativos: Stickers para las Paredes

El vinilo (llamado también pegatina o sticker) es un material adhesivo muy resistente, troquelado de diversas formas según el diseño que se le quiera dar. La ventaja de este material es que es de fácil aplicación y removibles.

Además, la amplia gama de colores hace posible crear infinitas formas que adornarían cualquier tipo de ambiente desde livings, dormitorios, cocinas, espacios comerciales y demás. Otra ventaja es que tienen el mismo aspecto por ambos lados, con lo que se pueden colocar sobre cristal.

Este estilo de decorado es tan sencillo que cualquiera puede instalarlo. Antes que nada se debe preparar la superficie donde se va a colocar el vinilo decorativo, ésta debe estar limpia y seca, sin restos de polvo o grasa y completamente lisa.

El segundo paso es separar el vinilo de su embalaje, desenrollándolo sobre la superficie lisa y frotando con un paño seco para que mayor fijación, luego se comprueba que la posición sea la correcta para evitar cualquier error final. En caso de que el diseño conste de varias partes, es recomendable colocar primero el más grande o motivo principal para luego ir posicionando el resto.

Vinilos Decorativos: Stickers para las Paredes

Poco a poco se retira el papel soporte desde la parte superior, dejando que el transfer se vaya adhiriendo en la pared, posteriormente se quita el transfer lentamente de manera paralela a la pared, teniendo mucho cuidado de que los bordes del vinilo queden bien sujetos a la superficie.

Si durante la colocación se formara alguna burbuja de aire, se debe pincharla protuberancia con un alfiler y frotar la superficie con un trapo desde el contorno hacia la zona perforada para eliminar todo el aire.
La duración del vinilo depende de su fabricación, pero usualmente oscila entre 3 y 9 años en los que cada espacio de la casa tenga un estilo especial.

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