Las cubiertas han existido desde que el hombre tuvo la necesidad de protegerse de las lluvias, el viento, la nieve, el excesivo calor, etc., por lo que su uso ha sido uno de los inventos más prácticos para el hombre. La elección de sus formas y materiales, a diferencia de otros elementos decorativos, depende de su funcionalidad o que tan bien responde a los fenómenos climáticos. Existen dos tipos de modalidades de tejados: los planos y los inclinados. Los planos están asociados con la arquitectura moderna y su uso se ha extendido a zonas frías en donde gracias a la cubierta plana, la nieve se acumula creando una capa aisladora del frío. Por otro lado, las cubiertas inclinadas son las más comunes y se usan mayormente en países en donde las lluvias son abundantes y el calor extremo. Es en estos climas en donde el uso de un material muy resistente se hace necesario: el tejado asfáltico.

Techado Asfaltico: Techos con Tejas de Fibra de Vidrio y Asfalto

El tejado asfáltico no es un techo en sí, es un acabado por lo que requiere una base. La capa interna de la teja asfáltica está hecha a base de fibra de vidrio y revestido con asfalto procesado (un material altamente impermeable usado para construir pistas) y arena de silicio en la capa externa. Dentro de las ventajas que ofrece el techado asfáltico están: son absolutamente impermeables, lo que lo hace ideal para climas altamente lluviosos; son muy resistentes al viento y nieve; existe una gran variedad de diseños y colores, lo cual hace de su uso una opción decorativa interesante; debido a su consistencia las tejas asfálticas son muy duraderas, esto sumado a un bajo precio comparado con las tejas convencionales, hacen de este material un producto muy atractivo. Es por todas estas características que, por ejemplo, en Estados Unidos – un país con una gran diversidad climática- se usa este material.

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