Generalmente cuando pensamos en una cama, se nos viene la imagen de la forma del colchón, el color de las frazadas y, si uno es imaginativo, el diseño de la madera; pero la cabecera no se figura con facilidad, aun cuando es uno de los elementos que más define el carácter de la cama y el que más se puede explotar en términos de diseño y decoración.

Cabeceras de Madera: Cabeceras Tradicionales de Acabado Fino

Las cabeceras normalmente son vistas solo desde un punto de vista funcional: solo sirven para apoyar las almohadas y no más. Pero su función es mucho más que eso: proporciona un balance en el conjunto y lo estiliza. Si no existiera la cabecera, la cama se vería totalmente plana, desbalanceada, sin un principio ni un fin y, además, sería más complicado pensar en un diseño original.

Las cabeceras de madera pueden cambiar el aspecto de la habitación. Su estilo tiende más a la elegancia, aunque se puede adaptar a muchos estilos. La madera con un acabado fino se ajusta más a un gusto tradicional, y se pueden elegir de muchos colores: desde beige hasta una tonalidad negra que se inclina más hacia un diseño moderno. Por otro lado, si buscas algo más atrevido y decorativo, se puede utilizar una madera no tratada que aporte un estilo más rústico a la cama; o puedes utilizar tablas de madera de diferentes tonalidades que aporten más variedad al diseño -no todo tiene que ser un bloque de madera- . Se puede, también, poner imágenes o fotos en las cabeceras: generan contraste con los patrones.

Cabeceras de Madera: Cabeceras Tradicionales de Acabado Fino

A la hora de elegir una cabecera de madera es importante tener en cuenta el color de la pared que irá de fondo. Se puede elegir entre si la cabecera resalte del fondo, mediante un contraste de colores; o entre si se integra, usando el mismo color de la pared.

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